No es más sorprendente el color negro de la piel que lo es el blanco. Hoy se sabe que el tejido mucoso subcutáneo, común a todos, tiene diverso color según el clima influyente; y esto es lo que hacía decir al célebre Camper que todos tenemos la propiedad de poder volvernos negros.
Los portugueses, desde hace muchos siglos establecidos en Africa, no se distinguen hoy de los negros. ¿Quién podría distinguir los indígenas de los judíos de Malayala, que se ubicaron en la India después de la dispersión efectuada como consecuencia de la cautividad babilónica?.
El prudente Portalis reconoció como resultado de su observación sobre los hechos de semejante naturaleza, hasta qué punto se modifican las especies humanas a causa de las regiones y cuán absurdo sería suponer de ligero especies diferentes según las modificaciones dependientes de la temperatura (Portalis, De l'usage et de l'abus de l'esprit philosophique, tomo I. c. V. p. 60).
La depresión del cráneo, la contracción del ángulo facial, la prominencia del juanete del carrillo y de las mandíbulas, el desarrollo occipital, etc., pueden sufrir modificaciones indefinidamente variables según las influencias atmosféricas y según los hábitos o costumbres que se adquieren. Sin embargo, todo ello no puede afectar el tipo esencial del hombre: la inteligencia.
El ser humano tiene, pues, la facultad de mezclarse y cruzarse con todas las razas, de aclimatarse gradualmente en todas las partes, en fin, de reunir eternamente en sí los dos caracteres o características de la unidad y de la universalidad.
¿No es digno de notar que la ciencia humana haya establecido precisamente la distinción de tres grandes familias primitivas, de tres primeros jefes de la especie humana, o sea exactamente el mismo número que Moisés ha registrado en su historia?.
El hombre, y aun los animales, cuando cambian de clima o modo de vivir, cambian de color, pelo y forma. El Dr. Carpenter presenta como ejemplo la raza magiar en Hungría, que se sabe ha pertenecido al tronco asiático.
Dicha raza hace unos mil años vino del norte helado de Asia al sur ardoroso de Europa, y no sólo sus componentes han cambiado todos sus hábitos de vida, sino hasta el tipo de formación del cráneo, pasando del piramidal o mogólico al elíptico o caucásico; y a pesar de su estatura y rasgos físicos mejorados, queda bastante de la forma tártara para dar una idea de su origen.
Lo mismo ocurre con los lapones y los finlandeses. El Dr. Carpenter dice que aunque proceden del mismo tronco que los magiares, se han desarrollado diferencias muy notables hasta en las características craneanas y la conformación general, estatura y proporción.
En la India, los persas, los griegos, los tártaros, los turcos y los árabes, todos blancos y sin mezcla con los nativos, en unas cuantas generaciones se transforman apareciendo con el color oliva oscuro natural al clima, casi tan oscuros como el negro. Y los portugueses, en trescientos años de residencia en aquel país, se han vuelto tan negros como los habitantes de la costa oriental de Africa del Sur.
El Rev. Juan Campbell observaba hace años, según caminaba del cabo sur hacia el Africa ecuatorial que el pueblo uniformemente aumentaba en color oscuro; y la colonia de judíos de la costa de Malabar es ahora ten negra como los naturales de dicha costa.
Si solamente el clima puede producir cambios tan notables en una dirección, ¿quién es tan sabio que pueda decir los cambios que todas las causas combinadas puedan desarrollar durante miles de años?.
Ven Humboldt, después de hacer constar los argumentos en favor de la diversidad de origen, da su opinión de que más poderosas razones favorecen la unidad; y seguramente que no se le acusará de ciencia superficial o de prejuicio indebido hacia la Biblia.
Hasta la diversidad de lenguas, que en otro tiempo se creía que favorecía la diversidad de origen, no es ya argumento contra la Palabra de Dios.
La ciencia de la Filología comparada, agrupa estas lenguas en familias, y sigue su curso por afinidades y semejanzas hasta llegar a una gran raíz. Y Klaproth ilustra el parentesco universal de las lenguas con los ladrillos que está construida Bagdad, los cuales llevan estampada la leyenda cuneiforme de Nabucodonosor, demostrando que son fragmentos de viejas ciudades asirias.
Aun las lenguas modernas exhiben fragmentos de una lengua primitiva, y así la Fisiología y la Filología, la Psicología y la Etnología, todas dan testimonio de la antigua gran concepción de la Biblia de que todos los hombres procedieron de una sola pareja original.
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